SIN TIEMPO PASADO Y FUTURO



Para mí ya no existes... tiempo, para mí ya no existes, para mí ya no queda (nada), para mí ya no queda nada.

Ya no tengo sufrimiento, ya no tengo quien me mienta, ya no tengo a quien contarle lo que tengo en mi cabeza, ya no siento desconfianza, ya no siento más violencia, ya no siento que mi vida valga menos que tu ausencia.

Ya no me importa tu destino, ya solo quiero hallar el mío… Ya no tengo que explicar, ya no tengo quien me juzgue, ya no tengo a quien pedirle una opinión sobre mi vida, ya no siento el alma ciega, ya no siento el alma muerta, ya no siento que mi vida valga menos que tu ausencia.

Como parte introductoria a este articulo presento las anteriores partes de la canción “Nada” de Juanes.  En días pasados en el trayecto hacia la oficina escuche en la emisora de radio esta canción y me llamo la atención su parte final “Para mí ya no existes... tiempo, para mí ya no existes”

Lo anterior llevo a preguntarme ¿Existe verdaderamente el tiempo?   Veamos, el tiempo es la clave del modo en que lo percibimos todo. Es el tiempo lo que marca cada uno de los hechos, pensamientos y sucesos en nuestro viaje desde que nacemos hasta que morimos. Nos podemos imaginar fácilmente un universo sin color o sin luz, pero es prácticamente imposible imaginarnos un mundo sin tiempo. Sin embargo, hasta donde la física parece saber, puede que haya que imaginarse un mundo sin este.

En la antigüedad se afirmó que los metales comunes se podían convertir en oro, y se asumió de forma natural que debería existir una sustancia que realizara ese proceso. Actualmente, asumimos que existe algo que marca el transcurso de los acontecimientos. De igual modo que el espacio impide que todo suceda en el mismo sitio, el tiempo impide que todo suceda a la vez.

La naturaleza real del tiempo, sigue siendo un concepto esquivo. Aunque a lo largo del siglo XX se realizaron grandes avances en este campo, en lo que concierne a este, podríamos decir que no somos más sabios que los antiguos griegos. Platón, creía que el tiempo era una ilusión.

Es muy común oír hablar que el tiempo fluye, pero ¿fluye a través de qué? ¿A qué velocidad fluye? Tenemos claro que la tierra se mueve a través del espacio, y su movimiento ha sido detalladamente descrito respecto a otros puntos de referencia tales como el sol. Sin embargo, el paso del tiempo no puede describirse más que con respecto a sí mismo.

Si nos abstraemos de términos físicos, podemos llegar a la conclusión de que nuestra forma de considerar el tiempo está ligada al modo en el que pensamos. Después de todo, nosotros no vemos realmente el paso del tiempo, si no que, simplemente, sentimos una serie de experiencias nuevas y distintas de las que tenemos almacenadas en nuestros recuerdos, y son estas experiencias las que nuestra mente consciente percibe como tiempo.

Ahora, si intentamos volvernos un poco más racionales, podemos pensar que el pasado ya no existe, y no es más real que nuestra imaginación. Del mismo modo podemos establecer que el futuro no existe, pues aún no ha sucedido. Entonces, todo lo que es real es, simplemente un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente. Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta rodaja infinitamente final es cero. Así, el tiempo es real, pero nada más lo es.

Retomemos la siguiente reflexión de San Agustín de Hipona en su libro Confesiones: “Pero lo que ahora es claro y manifiesto es que no existen los pretéritos ni los futuros, ni se puede decir con propiedad que son tres los tiempos: pretérito, presente y futuro; sino que tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las cosas futuras. Porque éstas son tres cosas que existen de algún modo en el alma, y fuera de ella yo no veo que existan: presente de cosas pasadas (la memoria), presente de cosas presentes (visión) y presente de cosas futuras (expectación)”

Siguiendo en el camino espiritual tema predilecto en este blog retomemos partes del articulo “La Vida es Ahora” del pasado mes de febrero, donde nos decía: “Cristo y Buda enseñaron: que se puede alcanzar un estado de iluminación, de realización espiritual, aquí y ahora. Es posible liberarnos del sufrimiento, de la ansiedad y la neurosis de la vida diaria. Pero  para lograrlo sólo tenemos que llegar a comprender que la causa de nuestros problemas no son los demás, ni "el mundo de allá afuera", sino nuestra propia mente, aparentemente incapaz de concentrarse en el “PRESENTE” por estar siempre pensando en el pasado y preocupándose por el futuro”.

El PRESENTE es fundamental en la enseñanza del sufismo, la rama mística del Islam. Los sufís tienen un dicho: "El sufí es el hijo del tiempo presente". Y Rumí, el gran poeta y maestro del sufismo, declara: "El pasado y el futuro ocultan a Dios de nuestra mirada; quémalos con fuego".

Trasladándonos ahora a un entorno más científico, la ciencia históricamente siempre ha perseguido el medir el tiempo, otorgándolo un símbolo y situándolo en sus ecuaciones mediante la letra t, mientras que han intentado simultáneamente ignorar los horrores filosóficos que crea su mera existencia. Pero con Michelson,  Morley,  Lorenzt o Einstein todo esto cambió.

Albert Michelson y Edward Morley descubrieron que la velocidad de la luz medida por un observador es la misma con independencia de la velocidad a la que se mueva dicho observador con respecto a la fuente de luz. Más tarde, el físico irlandés George FitzGerald y el físico holandés Hendrik Lorenzt sugirieron que este fenómeno se podía explicar si suponemos que, en realidad, el tiempo transcurre más lentamente para los objetos que se encuentran en movimiento, introduciendo por primera vez la posibilidad de que el tiempo fuera algo muy distinto al concepto históricamente conocido.

La relatividad de Einstein trajo el nuevo concepto del espacio-tiempo, demostrando que ambas magnitudes no son más que dos caras de una misma moneda. Según esta nueva teoría de Einstein cada punto del espacio pasa a poseer un tiempo personal, desapareciendo el concepto de tiempo absoluto. Con estas ideas, Einstein llegó a la lógica conclusión de que el tiempo no fluye, y por tanto el pasado, presente y futuro no existen como tal, volviendo a un concepto tan antiguo como el tiempo imaginario en el que creía Platón.

La idea de que el tiempo es un modo de decir que una cosa sigue a otra como resultado de esta otra, parece que es la clave de la verdadera naturaleza del tiempo.

Lo anterior, me permite entender lo que alguna vez expreso Jung en una experiencia a la que el llamo en estado de delirio después de haber sufrido un accidente y un paro cardiaco (para mi entender una de las conocidas experiencias cercanas a la muerte “Cambio”), siendo esta: “Algunos escalones dirigían hacia un gran templo, tuve la sensación de pronto que se me hubiera quitado violentamente todo el pasado; sin embargo algo quedaba, era la parte de mi historia personal, sabía con certeza, esto Soy lo que soy.

La anterior experiencia me daba la más grande sensación de miseria, y al mismo tiempo de un gran desvanecimiento, no había nada más que Yo quisiera o deseara, no existía mas el lamento por algo que hubiera desaparecido o hubiera sido sustraído; al contrario poseía todo de lo que Yo era, y solo esto”.

Continúa, Jung explicándonos de su experiencia que aún evitando la palabra eterno, puede describir lo vivido por él en el estado de inconsciencia que vivió como beatitud de la condición no temporal, en la cual presente pasado y futuro son una sola cosa.

Ahora, enteran porque la canción de Juanes llamo poderosamente mi atención y porque quería compartirla con ustedes en este articulo, y es que vale la pena recordar cuantas veces sean necesario que el “AMOR” se mueve solamente en los puntos infinitesimales que se sitúan entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente… Para mí ya no existes... tiempo (pasado y futuro), para mí ya no existes…
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