SEAMOS AGRADECIDOS “ES EL DESEO DE DIOS”


La gratitud es la virtud por la cual una persona reconoce, interior y exteriormente, los regalos recibidos y trata de corresponder en algo por lo que recibió. Esencialmente, la gratitud consiste de una disposición interior, un corazón agradecido, pero cuando es genuino trata, de alguna forma, de expresarse en palabras y en obras. Consecuentemente, incluye tres elementos: reconocimiento de que un regalo ha sido recibido; apreciación expresado en agradecimiento; y en cuanto sea posible, regresar de alguna manera lo que se le ha dado de forma gratuita sin ninguna obligación de parte del dador.

En Norteamérica se celebra el Día de Acción de Gracias, una festividad consagrada a expresar la gratitud a Dios. El origen de este festejo se remonta a los primeros colonizadores protestantes ingleses que llegaron a Norteamérica, quienes decidieron agradecer la ayuda que le brindaron los pobladores autóctonos durante los primeros inviernos en el continente y hacerla extensiva en un agradecimiento a Dios.

La gratitud, en definitiva, puede expresarse mediante palabras, objetos o ritos. Se trata de un sentimiento de reconocimiento hacia el prójimo o hacia la divinidad.

La gratitud no puede ir de la mano con la queja. Cuando nuestra mente está llena de pensamientos negativos, surge la queja y se cierra la puerta para la gratitud.

Es el deseo de Dios que seamos agradecidos. Hay muchas personas que no expresan gratitud. Si alguien hace algo por ellos, no lo agradecen, creen que se merecen no sólo eso, sino más y es una forma de expresar orgullo.

Para tener una actitud de agradecimiento, necesitamos dejar que nuestros pensamientos sean honestos, puros, amables, y dejar fuera el orgullo.

La Biblia nos habla de una ocasión cuando Jesús sanó a 10 hombres leprosos y sólo uno regresó para dar las gracias a Jesús. Lucas 17:11-19: Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaria y Galilea,  y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia y, levantando la voz, dijeron: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!" Al verlos, les dijo: "Id y presentaos a los sacerdotes." Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios. Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. Tomó la palabra Jesús y dijo: "¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?  ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?" Y le dijo: "Levántate y vete; tu fe te ha salvado."

Así mismo encontramos repetidamente en la biblia guías donde nos habla de la importancia de agradecer a Dios, por ejemplo: Los Salmos 75:1, Efesios 5:20; Filipenses 4:6, Tesalonicenses 5:18.; Recordemos al ex leproso que volvió a agradecer a Dios, no solo recibió que se sanara su cuerpo como los otros nueve, sino que le permitió recibir un premio mayor “Ser salvo por su Fe” y esto son palabras mayores.

Mostrar agradecimiento no sólo es bueno para los demás, sino también para nosotros porque libera el gozo en nosotros. Medita diariamente en todas las cosas por las que tienes que estar agradecido. Menciónaselas a Dios en oración y mientras lo haces, descubrirás que tu corazón se llena de vida y luz.

Cuando somos agradecidos, otros nos observan y son animados a hacerlo. Siempre recuerdo conversando con mi madre donde cualquier acontecimiento (Ya fuera de alegria o de dolor) del que hablábamos lo terminába siempre agradeciendo a Dios, esto hacia que mis hermanos y Yo nos unieramos también en alabanzas y dando gracias a Dios.

Un día viajando en el carro con unos compañeros de trabajo en el que  llovía mucho, mis compañeros  se quejaron de una forma indebida sobre la lluvia. Yo hablé con ellos y le dije: Gracias a Dios acá nos cae lluvia y es una bendición de Dios. Hay muchos lugares donde hay sequía y la gente y los animales y las plantas mueren por falta de agua.

Cuando no hay un corazón agradecido, las personas se cierran las puertas para recibir bendición y apoyo y pierden oportunidades tremendas de gozo y satisfacción.

Una actitud de agradecimiento: Honra a Dios. Él lo pide. Dad gracias en todo. Él dice Yo honro a los que me honran.

Trae vida. Lo contrario, la queja, es un principio de muerte que ataca los pensamientos y la conversación de la gente.

Trae gozo y liberación. Ser agradecidos requiere un sacrificio porque muchas veces nos encontramos en situaciones difíciles pero tener una actitud de agradecimiento a Dios por todo, nos libera y en vez de estar gruñones y quejumbrosos sacrificando nuestro gozo a la Oscuridad, expresaremos agradecimiento a Dios.

Trae oportunidades para explorar nuevos caminos. Las puertas se abren y la gente aprecia un corazón agradecido. Encuentra la ocasión para ser agradecido. Aún los pequeños detalles que otros hacen por nosotros, deben ser motivo de gratitud.

Comienza desde hoy a practicar un actitud de agradecimiento primero a Dios y luego a la gente (Padres, maestros, pastores, hijos, familiares, compañeros de trabajo y a todas aquellas personas que hacen algo por ti y descubrirás que una nueva luz iluminará tu sendero.

“Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18.
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