AUSENCIA DEL EGO, ¡RECONOCER QUE ESTE NO EXISTE!

La semana pasada (Junio 29 de 2.010), tuve la oportunidad de asistir a un evento que la ANDI (Asociación Nacional de Industriales) preparo para un grupo reducido de empresarios antioqueños y directivos, donde el invitado especial fue el Señor Germán Efromovich (Dueño de Avianca).

La metodología del evento fue la presentación del invitado especial al auditorio, y permitir en una forma libre que se le efectuaran preguntas de todo tipo; lo que me impacto del ejercicio del evento (más que los éxitos y logros muy merecidos del Sr. Efromovich) fue la aptitud de la gente, y es poder observar la naturaleza humana con la simplicidad que realmente es (como somos) y que podemos encontrar esta naturaleza en cualquier lugar del mundo (País desarrollado o subdesarrollado), en cualquier extracto social (El más alto o el más bajo) , en cualquier Club, o esquina de barrio.

La naturaleza a la que me refiero es esa aptitud que tomamos los seres humanos, frente al éxito, al logro o frente a la riqueza y el poder; unos se entregan con toda docilidad, solo siendo capaces de alabar y de alabar; otros piensan haber encontrado la gran oportunidad, tratando de mostrar igual capacidad para impresionar y acercarse a la persona que ven como objetivo de éxito; otros tratan de mostrar su aspecto social y de generosidad e invitan como por ejemplo, para que repita esta clase de evento pero para los empresarios de los extractos uno y dos; otros se dedican a cuestionar y criticar confrontando al expositor frente a su aporte como gran empresario a temas como el medio ambiente o de responsabilidad social, otros hacen alharaca de su riqueza (grupo de empresas), de sus logros, del estudio de varias carreras profesionales y maestrías como para tratar de decir al auditorio: ¡Un momento, Yo estoy aquí, favor dirijan todas sus preguntas a mí, que de igual forma soy un hombre de éxito y grandes logros.

El trabajo más importante del Sr. Germán Efromovich en este evento pienso fue tratar de esquivar con gran sabiduría las ilusiones de la vanidad que se le presentaron y servirnos de espejo a los que estábamos en este auditorio. – Recuerdo el final de la película el abogado del diablo, que termina con la representación del Sr. De la oscuridad diciendo “La vanidad, mi pecado favorito”.

Ahora, que tiene que ver esto con el tema que finalmente quiero tratar, ¡mucho! Ya que quiero dejar la anterior experiencia en el evento con el Sr. Efromovich, como referencia de unas de las reflexiones importantes en un momento presente de mi vida y que sé con toda seguridad olvidare muy pronto, así como la mayoría de hechos y reflexiones que han llegado a mi vida y que hoy no recuerdo.

La seguridad que tengo que las olvidare es que sé que en mi mente continuamente está siendo bombardeada por un gran número de pensamientos, y muchos de estos pensamientos así como las olas del mar que nacen gracias al viento y al movimiento del agua vuelven a disolverse en el mar, estos pensamientos que han surgido en mi mente vuelven a disolverse en misma mente. Solo aquellos que trato de retener por más tiempo de acuerdo a mis deseos o miedos son los que aprovecha el EGO para mantenerme atrapado.

Ahora, podría decir entonces que si logramos permanecer en un estado neutral frente a nuestras experiencias de felicidad, deseos, miedos, dudas; y pudiéramos reconocer cuando surgen en nuestra mente y no los retuviéramos, estos pensamientos se disolverían nuevamente en nuestra mente, los olvidaríamos y nos daríamos cuenta que la realidad en la que creíamos no existe. Lograr lo anterior nos ubicaría en un continuo presente, ya que los pensamientos del pasado se quedarían en el pasado y los que surjan sobre el futuro no nos preocuparían ya que los devolveríamos naturalmente a la fuente original (mente). Sería una ausencia del EGO, reconocer que este no existe, que nunca ha existido.

Ahora entiendo lo que un maestro me enseño hace ya casi dos años cuando iniciaba un trabajo de desarrollo personal, en la primera reunión me invito a que escribiera las siguientes palabras: "Todo es una ilusión", "Todo es actuación", "Nada es lo que parece", "Todo es ajeno", "Todo es pasajero", "Que no te engañen". Sabiamente expreso Buda cuando dijo:

“Sabed que todas las cosas son como esto: un espejismo, un castillo de nubes, un sueño, una aparición, sin esencia, pero con cualidades que pueden verse.

Sabed que todas las cosas son como esto: como la luna en un cielo brillante en algún lago transparente reflejada, aunque a ese lago la luna nunca se ha desplazado.

Sabed que todas las cosas son como esto: como un eco que deriva de música, sonidos y llanto, y sin embargo en ese eco no hay melodía.

Sabed que todas las cosas son como esto: como un mago que crea ilusiones de caballos, bueyes, carros y otras cosas, nada es lo que aparenta ser”.

La contemplación de este carácter onírico (Sueños) de la realidad no tiene por qué volvernos fríos, desesperados ni amargados, en modo alguno. Al contrario, puede abrir en nosotros un humor cálido, una compasión suave y fuerte que apenas imaginábamos poseer y, en consecuencia, más y más generosidad hacia todos los seres y cosas.

Cuando por medio de la contemplación vemos realmente la vacuidad y la interdependencia de todas las cosas y de nosotros mismos, el mundo se nos revela bajo una luz más viva, más nueva, más brillante. Ya no necesitamos protegernos ni fingir, y resulta cada vez más fácil hacer lo que aconsejaba un maestro tibetano:

Reconoce siempre la característica onírica de la vida y reduce el apego y la aversión. Practica la benevolencia hacia todos los seres. Sé amoroso y compasivo, te hagan lo que te hagan los demás. Lo que puedan hacerte no te importará tanto cuando lo veas como un sueño. El truco está en tener una intención positiva durante el sueño. Esto es lo esencial, esto es la verdadera espiritualidad.

¡Qué hermoso y qué curativo misterio es que de contemplar continuamente y sin temor la verdad del cambio y la impermanencia lleguemos poco a poco a encontrarnos cara a cara, agradecidos y alegres, con la verdad de lo inmutable, con la verdad de que la naturaleza de la mente es no tener muerte ni final!

Finalmente puedo dejar este escrito en este querido blog como evidencia de un nuevo despertar, es finalmente poder desapegarme así sea por unos minutos, horas, días, años, pues no lo sé (Solo Dios lo sabe), de un gran deseo que me ha perseguido por más de veinte años. Y era la ilusión de encontrar el gran amor (que sustentaba más en el deseo, más que en el amor) y poder materializarlo con otro ser. Hoy quiero dejar ir este pensamiento, permitir que se funda en mi mente, de donde se originó. El amor te pido Dios lo pueda sentir en cada ser humano, en la humanidad entera, permíteme Señor retomar temporalmente tomar las palabras de San Juan de la Cruz te dirigió, siendo estas: “Donde lo que tú quieres que pida pido, y lo que no quieres no quiero, ni aun puedo, ni me pasa por pensamiento querer.".

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