DIOS ES IGUAL AL AMOR


“Nuestra tarea es aprender, llegar a ser divinos a través del conocimiento. Sabemos tan pocas cosas… Gracias al conocimiento nos acercamos a Dios, y entonces podemos descansar. Después volvemos para enseñar y ayudar a los demás.” (Brian Weiss).

Volver a enseñar y ayudar a los demás significa que lo consolidamos cuando somos capaces de que por lo menos un SER nos  pueda entender  e interiorizar  la fórmula del amor; formula que  aunque de gran simplicidad requiere una vida consagrada al logro de este objetivo.

Pero cuál es la formula?, simple, es la siguiente: Dios es igual al = Amor, donde Él Amor = al Verbo, entonces el verbo es igual todos los seres, podemos decir que: Yo, Tu, El, Nosotros, Vosotros y Ellos (Todos los seres humanos) = Amor, Ahora si simplificamos, encontramos que Él Amor = Dios.

Hay diferentes pasajes en el antiguo y nuevo testamento, así como en todas las tradiciones religiosas del mundo, donde se nos explica como Dios, nos creo a imagen y semejanza suya. Bien enseño San Agustín de Hipona  cuando audazmente expreso: “En tal comunión de vida, el individuo se trasciende a sí mismo y verdaderamente realiza de manera integral su naturaleza humana como ha sido querida y pensada por el Padre desde toda la eternidad: -Nos hemos transformado en Cristo. En efecto, si Él es la cabeza y nosotros los miembros, el hombre total es Él y nosotros".

Ahora, Ya sabemos la fórmula del amor, ahora definamos qué es el amor? El amor es la respuesta de a todo. El amor no es una abstracción, sino una energía de verdad. Empieza a entrar en contacto con Dios en tu interior. Siente el amor. Expresa el amor. El amor disuelve el miedo. Cuando se siente amor no puede temerse nada. Como todo es energía, y el amor abarca todas las energías, todo es amor.

Nuestros corazones conocen el camino de la  felicidad y la paz interior. Prácticas espirituales como la meditación y la oración nos recuerdan lo que ya sabemos. Cuando nos olvidamos  del mensaje de nuestro corazón y caemos en la rutina y en los baches de la vida, nos sentimos insatisfechos y desdichados. Nuestra perspectiva está borrosa, hemos olvidado nuestro plan de vida,  nos hemos perdido.

El remedio es sencillo. Dedica tiempo a recordar tu divinidad,  tu naturaleza espiritual. Recuerda por qué estás aquí. La meditación es una forma de despertar la memoria. “Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea”. Sigmund Freud.

La meditación es el arte de poner la mente en blanco  para acallar la cháchara perpetua que normalmente llena nuestra conciencia. En la tranquilidad de la mente silenciosa,  empezamos a ser observadores,  a tomar distancia y,  con el tiempo y la práctica,  a darnos cuenta de que existe un nivel de conciencia superior. (Estar fuera de la dualidad, y poder observarla e integrarla). En una espiral, ascienden juntos mi lado masculino y femenino; algunas veces alguno se retrasa y el otro espera para que continúen, porque saben la meta es llegar formando una unidad. (Mi aporte a las frases que incluyo, en este artículo).

Dentro de nuestras formas humanas hay un ser espiritual. Nuestra parte espiritual nunca muere. Cuando tenemos experiencias espirituales, casi siempre evocamos la energía del amor. Esa forma de amor es incondicional, absoluta e ilimitada. Es como un impulso de energía pura, una energía que también posee atributos de gran fuerza,  como la sabiduría, la compasión, la eternidad y la conciencia sublime.

Nuestras almas siempre se sienten atraídas hacia el amor. Cuando comprendamos de verdad el concepto  de que el amor es energía que lo abarca todo y que su impulso curativo puede transforma con rapidez nuestros cuerpos, mentes y almas, superaremos nuestros males y nuestros dolores.. Dios es paz. Dios es amor. Recuerda los diferentes cuerpos que tenemos (Ver por artículos del Blog uno, dos y tres “El Viaje del Héroe – Conocerse a Si Mismo”).

No hemos olvidado de que, Puesto que hemos sido creados a imagen divina, Dios está en nuestros corazones y somos criaturas de paz, seres de amor y divinidad. Sólo hay una religión, la del amor. Sólo puede haber  una, porque sólo hay un Dios, el Dios de todos nosotros.

Tenemos que amarnos los unos a los otros, porque el amor es el camino. De lo contrario nos condenaremos a repetir curso tras curso, hasta que aprendamos la lección del amor.

 Sólo si nos deshacemos de nuestros miedos, si vemos a la gente de otras religiones como iguales, como almas como nosotros que van camino del cielo, podremos amar en un sentido auténtico, incondicional. “Ama a tu Prójimo, como a Ti Mismo” Jesús.

El alma no tiene raza, o tiene religión. Sólo conoce el amor y la compasión. Todos somos seres divinos. Hace miles de años que lo sabemos,  pero nos hemos olvidado. Y para volver a casa  tenemos que recordar el camino, como los radios de una rueda de bicicleta, todos los caminos indicados por las grandes religiones llevan al mismo centro,  a la devoción y la iluminación.

No hay un camino mejor o peor que otro. Hay grandes verdades, belleza y sabiduría en todas las grandes tradiciones religiosas. No es necesario que abandonemos nuestra tradición. Al fin y al cabo, unas prefieren las rosas, y en cambio a otros les gustan más  las flores silvestres o los girasoles. "Amo a todas las religiones, pero estoy enamorada de la mía" Madre Teresa de Calcuta.

Todas tienen su belleza propia y Dios hace que el mismo sol las ilumine, que la misma lluvia las alimente. Son distintas, pero todas son especiales. La lluvia cae sobre  malas hierbas  igual que sobre las flores, y el sol brilla en las cárceles  igual que en las iglesias. La luz de Dios no discrimina, y tampoco la nuestra debe hacerlo.

No hay un único camino,   una única iglesia,  una única ideología. Sólo hay una luz. Cuando caen las barreras,  todas las flores pueden florecer juntas  en un jardín de esplendor sin igual, un paraíso terrenal. "Lo mismo que un árbol tiene una sola raíz y múltiples ramas y hojas, también hay una sola religión verdadera y perfecta, pero diversificada en numerosas ramas, por intervención de los hombres." Mahatma Gandhi.

No nos hace falta aprender qué son el amor y el equilibrio, la paz y la compasión, el perdón y la fe. Los conocemos desde siempre. Anhelamos la Ilusión de seguridad, en lugar de la seguridad de la sabiduría y el amor. La verdadera seguridad deriva de la paz interior y del conocimiento de nuestra esencia auténtica, que es espiritual. En realidad nada puede hacernos daño, porque somos inmortales y eternos, porque somos seres espirituales, no cuerpos físicos, porque siempre hay quien nos ama y nos protege, porque nunca estamos solos, porque Dios   y todo un ejército de seres amorosos nos protegen siempre, porque todos tenemos la misma esencia. "La razón no me ha enseñado nada. Todo lo que yo sé me ha sido dado por el corazón" León Tolstoi.

Así, pues, no hay por qué tener miedo. Esta verdad es el secreto de nuestra seguridad y de nuestra alegría. "El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir" Albert Einstein. Un abrazo y recuerda que nuestra esencia es el AMOR. Dejo a continuación el siguiente vídeo "El Viaje de la Vida" espero que te guste.


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