PORQUE JUZGAMOS SI NO SABEMOS NADA


Dios, esta semana que termina me preguntaba sobre que escribir en este querido Blog y no se me ocurrida nada, hasta cuando lo deje en tus manos y como siempre y Eureka ¡Iluminación!,  permites que lleguen  a mi varios hechos sobre un mismo tema de todo mi interes y  que le dan vida  a este articulo; el primero la conversación que sostuve esta mañana con una  compañera de trabajo mientras nos dirigíamos  la oficina, el segundo el libro que empecé a leer “Conversaciones con Dios Tercera parte de  Neale Donald Walsch” y tercero la del libro de Mateo en la que nos  recuerda tus palabras "No juzguéis, para que no seáis juzgados." (Mateo 7:1).

Y es que nuestra naturaleza humana nos lleva constantemente a juzgarnos y a juzgar al prójimo; cuando somos nosotros los que juzgamos sentimos que tenemos  todo derecho y nos volvemos insensibles  y damos por hecho las realidades de los otros,   No obstante, cuando cada uno de nosotros pasamos a ser el blanco de críticas  y juicios, nos  preocupamos de sobremanera. Preocupación que permite que los otros sean dueños de nuestras vidas, gracias al poder que les concedemos cuando nos molestamos excesivamente por los que estos piensan de nosotros.

Lo anterior nos muestra entonces como  la palabra juzgar nos convierte en jueces o acusados, pero para poder tratar más claramente este tema remitámonos  a  algunas de las definiciones más antiguas de la palabra juzgar. Yendo al hebreo, juzgar significa en primer lugar, "dirigir o guiar" y después "juzgar". Esto quiere decir que un hombre no puede dirigir o guiar a menos que también juzgue.

La palabra griega krino, juzgar, se relaciona con la raíz de la palabra en latín cerno, que significa separar, partir, cernir. Juzgar, siempre involucra separar lo bueno de lo malo cuidadosamente, lo correcto de lo incorrecto.
Definición de Juzgar: Deliberar, quien tiene autoridad para ello, acerca de la culpabilidad de alguno, o de la razón que le asiste en un asunto, y sentenciar lo procedente.

Entonces nos resulta inevitable el hecho que debemos de tener jueces, y que hay un lugar para juzgar. Esto siempre ha sido parte de la regla de Dios bajo los pactos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hacemos estos juicios a través de la Palabra de Dios, por el testimonio del Espíritu Santo, o por el don del discernimiento, el cual es un don especial para juzgar justo juicio. Este tipo de juicio universal está relacionado primordialmente en cómo debemos de reaccionar con la gente y las circunstancias. Hay otro tipo de juicio que va más allá de los intereses personales. Es el juzgar a otros para corrección. Tenemos que entender que no podemos corregir a nadie hasta que hayamos discernido lo que necesita ser corregido.

Pero cuando se juzga para corrección tenemos el derecho, situación que se da cuando existe una relación Maestro/Maestro ó Maestro/Alumno: solamente existe esta  posición en la cual el “AMOR” nos permite juzgar a otros, y es desde el punto vista que se ayuda a la búsqueda de la perfección del Ser.

Preguntémonos entonces si podremos Juzgar y Corregir a Otros?, pero para responder lo anterior tengamos en cuenta que solo se puede si hemos Obtenido la Perfección Moral. El mensaje de Jesús en el Sermón del Monte. (Mateo 7:1-5) De hecho este pasaje comienza con "No juzguéis...," y termina diciendo que cuando hayamos limpiado nuestra casa, entonces podremos ayudar a nuestro hermano a limpiar la suya. Si juzgamos a otros, señalando sus pecados, debilidades y faltas, cuando todavía tenemos las nuestras, somos hipócritas. Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces veras bien para sacar la paja del ojo de tu hermano." (Mateo 7:5).

Cuando la mujer adultera fue sorprendida en el acto de adulterio, existía solamente una sentencia bíblica establecida en el Antiguo Testamento para su pecado: morir apedreada. Observe que el castigo fue dado a Moisés por Dios. Los fariseos trataban de que Jesús estuviera en desacuerdo con Dios, su Padre. Ellos pensaban que habían acorralado a Jesús. Pero Jesús no puede ser acorralado. El no vino a invalidar la ley sino a cumplirla.

Entonces, El dijo a los fariseos: ustedes la sorprendieron; ustedes apedréenla – si es que no existe ni una viga ni una paja en su propio ojo! Si así es, entonces háganlo. "El que de vosotros este sin pecado, sea el primero en arrojar la piedra contra ella." (Juan 8:7).

Jesús permitió y consintió el apedreamiento de esta mujer si los corazones de los fariseos fueran puros. Pero no lo eran, y por eso dejaron a un lado el juzgar, condenar y encontrar las faltas de esta mujer, al menos por ese momento.

Jesús, como el único sin pecado, fue dejado a solas con la mujer. Y, ¿qué fue lo que hizo? Él, el único que tenía el derecho a juzgar, condenar, encontrar las faltas, y a criticar, actuó con compasión, amor y perdón; y en ese contexto, El quito la viga de su ojo al decirle, "...Vete, y no peques mas." (Juan 8:11).

Resumiendo hasta acá, recordemos que  todos nosotros somos llamados a juzgar entre el bien y el mal,  el la luz y la oscuridad, entre el amor y el temor. Algunos de nosotros somos puestos en una posición de juzgar en referencia a guiar o gobernar. Si estamos en esa posición, debemos cuidadosamente (con discreción) cumplir con nuestro llamado. Si no hemos sido llamados a una posición de gobernar, el juzgar a otros solo debería ser viniendo de un corazón puro, sin una paja en nuestro propio ojo, sin una piedra en nuestra mano, y con gran refreno y precaución.


La próxima vez que queramos juzgar, o criticar por favor pensemos antes de hacerlo. Finalmente dejo la letra de la canción "No Juzgues" de la Hermana Glenda.

Y TU QUE SABES, QUE SABES DE MI SILENCIO
DIME QUE SABES, QUE SABES DE MIS SECRETOS
QUE DESCUBRES DE MI MIRADA
QUE INTUYES DE MIS PALABRAS

DIME QUE SABES, Y TU QUE SABES
QUE CONOCES DE MI ALEGRIA
DIME QUE SABES
QUE SABES DE MI MELANCOLIA

QUE CONOCES DE MI POESIA
QUE INTUYES DE MI MELODIA
TU NO SABES NADA, NO SABES NADA
NO SABES NADA

ENTONCES POR QUE ME JUZGAS
SI NO SABES NADA, NO SABES NADA
ENTONCES POR QUE ME JUZGAS
SI NO SABES NADA

Y YO QUE SE, QUE SE YO DE TU SILENCIO
YO NO SE NADA, NO SE NADA DE TUS SECRETOS
NO SE NADA DE TU POESIA
QUE SE YO DE TU MELANCOLIA
YO TAMPOCO SE NADA

YO NO SE NADA
YO TAMPOCO SE NADA
ENTONCES POR QUE TE JUZGO
SI YO NO SE NADA

NO SABEMOS NADA
ENTONCES POR QUE NOS JUZGAMOS
SI NO SABEMOS NADA
NO SABEMOS NADA


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