AUTOESTIMA, LA ACEPTACION HACE LA DIFERENCIA


En Psicología, la autoestima que significa amor propio o auto apreciación, es la percepción emocional profunda que las personas tienen de sí mismas. Puede expresarse como el amor hacia uno mismo.

El término suele confundirse con el narcisismo o el coloquial ego (egocentrismo), que referencia en realidad una actitud que demuestra un individuo acerca de sí mismo ante los demás, y no la verdadera actitud u opinión emocional que este tiene de sí. Es un aspecto básico de la inteligencia emocional.

La percepción emocional puede fácilmente llegar a sobrepasar en sus causas a la racionalización y la lógica del individuo. Por ello, tener una buena autoestima implica ser conscientes de las virtudes y defectos propios así como de lo que los demás realmente dicen de uno y sienten hacia uno, ACEPTANDO TODO ELLO EN SU JUSTA MEDIDA, sin amplificarlo ni reducirlo, sabiendo y afirmando que en cualquier caso uno es valioso y digno. Implica, por lo tanto, el respeto hacia uno mismo y consecuentemente hacia los demás. La autoestima es el requisito indispensable para las relaciones interpersonales y humanas sanas. El amarse así mismo permite que puedas amar y respetar a los demás.

“El amarse a sí mismo para que podamos amar a los demás”,  frase anterior sobre la cual tenía una conversación con un gran amigo el día de ayer. Fue de esa conversación que surgió la siguiente reflexión: Existe una gran diferencia en “TOLERAR Y ACEPTAR”, y es precisamente este el tema que quiero profundizar en este artículo del Blog para esta primera semana del año 2.011.

La distinción entre Tolerancia y Aceptación me recuerda siempre la diferencia entre Integración y Asimilación. Recordemos que cuando integramos, lo que experimentamos lo hacemos  parte de nuestro ser, o como alguna vez un gran maestro me enseño “Lo hacemos parte de nuestra piel, de nuestra carne”. Cuando aceptamos a otro Ser sin quererle cambiar absolutamente nada, nos hacemos como el otro, pasando a ser nuestras  sus particularidades, su historia, sus orígenes, su esencia. Nuestra identidad se enriquece porque sumamos y seguimos acumulando experiencia. Somos de aquí y de allí.

Cuando fluimos hacia dentro “Auto aceptación” y hacia fuera “Aceptamos a los demás”. Nuestra fuerza nos permite  saber nutrirnos y hacer nuestro  lo que otros seres nos ofrecen. Aceptamos al otro tal como es y no queremos cambiarle nada como ya dijimos anteriormente. Le ayudamos a crecer y respetamos sus procesos. Estamos a su lado y no esperamos nada a cambio, simplemente estamos para lo que necesite y para darle y recibir de él su experiencia, que también es nuestra. Con cada uno de los seres que el “AMOR” nos regala aprendemos y descubrimos nuevas experiencias cada día.

Es sorprendente cuando aceptamos a los demás por lo que son,  porque nos  ayuda a nosotros a ser y también a ver cuánto hay en cada uno de nosotros de los otros seres. ¡Y no sólo de lo bueno! Porque con lo bueno todos nos identificamos con facilidad.

Cuando vemos, en el otro, rasgos de oscuridad (Complejos, gulas, adicciones, maldad, pereza, soberbia, rencores, vulgaridad, incompetencia, etc.) y nos provoca una reacción alérgica, y no somos capaces de tener una relación y reacción de “AMOR”, es porque no aceptamos nuestro “yo” rechazado. Vemos lo que no queremos ser y que existe en nosotros. Entonces, como lo que rechazamos de nosotros,  lo rechazamos en los demás. Surge la discriminación y en algunos casos hasta la violencia.

Cuando simplemente, aceptamos esas experiencias de oscuridad del otro y somos capaces de aceptarlo como un ser entero, nuestra  relación con los otros mejora. Es más fluida y más fácil. ACEPTAR hace la diferencia  nos abre un nuevo mundo de posibilidades. Recordemos cuando aceptamos lo que no nos gusta de los demás, estamos aceptando nuestro “yo” rechazado, estamos integrando nuestro Ser, estamos evolucionando.

Ahora, hablemos de cuando TOLERAMOS situaciones o comportamientos. La tolerancia se nos queda en el cuerpo. Hay algo que obstruye nuestra energía y nuestra relación con los otros. Cuando toleramos, no aceptamos y por lo tanto seguimos teniendo juicios respeto del otro y alguna molestia en nuestras relaciones. No estamos al 100% con el otro. Lo enjuiciamos y por lo tanto no escuchamos cuando se comunica con nosotros. Escuchamos lo que nos interesa. La tolerancia nos resta poder de actuación porque nuestra atención sigue focalizada en cómo cambiar al otro y hacerle ver nuestro punto de vista.

ACEPTAR es un acto de AMOR que nos permite aceptarnos tal como somos. La aceptación empieza por uno mismo. Cuando me acepto, me siento libre y el otro también. Me siento acogido, arropado, acompañado y abierto al mundo. Me siento en armonía conmigo mismo porque mi atención está en mí y no en qué le pasa al otro.

Finalmente quiero dejarte el siguiente saludo “Namaste”. La palabra sánscrita “Namaste” (que se pronuncia namastéi) significa “El espíritu que está en mí honra al espíritu que está en ti”.

Cuando establezcas contacto visual por primera vez con otra persona o por otro medio, como por ejemplo  este Blog, di para ti: “Namaste”. Ésta es una forma de reconocer que el ser que está en ti, es el mismo que está aquí (Ejemplo: en envigado, Colombia).
Cuando lo haces, la otra persona reconoce en un nivel profundo todo lo que tiene que ver contigo: tu lenguaje corporal, tu expresión, tus palabras, tu timbre de voz. Aunque este saludo se hace en silencio, la otra persona percibirá consciente o inconscientemente el respeto implícito en él.
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