LA VIDA ES AHORA


La semana pasada estando en la oficina, recibí una llamada de una gran amiga que me pedía que le aceptara una invitación a cenar ya que tenia para compartirme unos hechos que venían sucediendo en su vida, y que consideraba yo podía ayudarle. Una vez en nuestra cita, nos dedicamos a hablar de diferentes temas; conforme avanzamos en nuestra charla concluíamos que la mejor forma de dar soluciones a los problemas que se nos presentan es estar centrados en el “Ahora”.

Presente ó Ahora que nos permite caminar con conciencia, y alejarnos de los hechos  ilusorios que nos quieren presentar nuestro EGO como reales, y que tienen su aparente realidad en el pasado y en el  futuro.  

Recordé entonces como desde los tiempos más  antiguos, los maestros espirituales de todas las tradiciones nos han señalado al Ahora “El presente” como la llave de entrada a la dimensión espiritual. 

Retomemos la siguiente reflexión de San Agustín de Hipona en su libro Confesiones: “Pero lo que ahora es claro y manifiesto es que no existen los pretéritos ni los futuros, ni se puede decir con propiedad que son tres los tiempos: pretérito, presente y futuro; sino que tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas, presente de las cosas presentes y presente de las cosas futuras. Porque éstas son tres cosas que existen de algún modo en el alma, y fuera de ella yo no veo que existan: presente de cosas pasadas (la memoria), presente de cosas presentes (visión) y presente de cosas futuras (expectación)”

Cristo y Buda enseñaron: que se puede alcanzar un estado de iluminación, de realización espiritual, aquí y ahora. Es posible liberarnos del sufrimiento, de la ansiedad y la neurosis de la vida diaria. Pero  para lograrlo sólo tenemos que llegar a comprender que la causa de nuestros problemas no son los demás, ni "el mundo de allá afuera", sino nuestra propia mente, aparentemente incapaz de concentrarse en el “PRESENTE” por estar siempre pensando en el pasado y preocupándose por el futuro.

Y es de la anterior incapacidad de la menta de vivir en el ahora,  donde surgen los estados de ansiedad y de neurosis, y de los cuales se identifica el EGO. Y es que para este es muy fácil escuchar esos pensamientos que surgen ya que se los presenta la sombra, el arquetipo del que nos hablo Carlos G. Jung y que basa su fuerza al alejar al ego  del presente; y lo logra cuando  el ego se centra en los hechos de pasado (memoria) y empieza a  generar  expectativas de lo que podrá surgir en el futuro de acuerdo a las emociones que surgen.

Por otra parte, mientras se está identificado con la mente, el ego gobernará su vida, como he señalado antes. Por su naturaleza fantasmal, y a pesar de los elaborados mecanismos de defensa, el ego es muy vulnerable e inseguro, y se ve a sí mismo constantemente amenazado. Ese, a propósito, es el caso incluso si el ego exteriormente aparece muy seguro de sí mismo. Ahora bien, recuerde que una emoción es la reacción del cuerpo a su mente. ¿Qué mensaje del ego está recibiendo el cuerpo continuamente, el falso ser elaborado por la mente? Peligro, estoy amenazado. ¿Y cuál es la emoción que genera este mensaje continuo? Miedo, por supuesto.

El miedo parece tener muchas causas. Miedo a una pérdida, miedo al fracaso, miedo a ser herido, etcétera, pero en últimas el miedo es el miedo del ego a la muerte, a la aniquilación. Para el ego, la muerte está siempre a la vuelta de la esquina. En este estado de identificación con la mente, el miedo a la muerte afecta todos los aspectos de la vida.

Así que cualquiera que esté identificado con su mente y, por tanto, desconectado de su verdadero poder, de su ser más profundo que se arraiga en el Ser, tendrá al miedo como su compañero constante. El número de personas que han ido más allá de la mente es todavía extremadamente pequeño, así que usted puede asumir que prácticamente todos los que usted conozca o se encuentre viven en un estado de miedo. Lo único que varía es la intensidad del mismo.

Estar identificados con la mente es estar atrapado en el tiempo: la compulsión de vivir casi exclusivamente a través de la memoria y de la anticipación. Esto crea una preocupación interminable con el pasado y el futuro y una negativa a reconocer y honrar el momento presente y a permitir que sea. La compulsión surge porque el pasado presenta una identidad y el futuro contiene la promesa de la salvación o la realización en cualquier forma. Ambas son ilusiones. El Tiempo no existe, el tiempo es una ilusión, muchas veces hemos escuchado la importancia de no perder el tiempo, de no desperdiciarlo; pero como se puede perder algo que no existe.

Mientras la mente esté gobernando su vida, usted no puede estar verdaderamente en paz; usted no puede estar en paz y realizado excepto por breves intervalos cuando obtuvo lo que quería, cuando un anhelo acaba de ser cumplido. Puesto que el ego es un sentido de sí mismo derivado, necesita identificarse con cosas externas. Necesita ser defendido y alimentado constantemente.

Las identificaciones del ego más comunes tienen que ver con las posesiones, el trabajo que uno hace, el nivel social y el reconocimiento, el conocimiento y la educación, la apariencia física, las habilidades especiales, las relaciones, la historia personal y familiar, los sistemas de creencias y también a menudo identificaciones políticas, nacionalistas, raciales, religiosas y otras de carácter colectivo. Ninguna de ellas es usted. ¿Encuentra esto aterrador? ¿O es un alivio saberlo? A todo esto tendrá que renunciar tarde o temprano. Quizá lo encuentra todavía difícil de creer.

Todos sabremos la verdad de ello por nosotros mismos. Lo sabremos cuando sintamos que la muerte se acerca. La muerte es desnudarse de todo lo que no somos. El secreto de la vida es "morir antes de morir" y descubrir que no hay muerte. No hay muerte cuando logremos vivir en el ahora, en el eterno presente.

La clave para rendir al EGO, es el “AMOR”,  es la luz que nos permite lograr separar de la mente el tiempo, es estar centrado  en el ahora, el  gran tesoro que nos pertenece y que Dios tan generosamente nos concede. Aquí está la clave. Termine con la ilusión del tiempo. El tiempo y la mente son inseparables. Separe el tiempo de la mente y esta se detendrá.

El Maestro espiritual Elkhart del siglo XIII, lo sintetizó maravillosamente: "El tiempo es lo que impide que la luz llegue a nosotros. No hay mayor obstáculo hacia Dios que el tiempo".

Nunca nada ocurrió en el pasado, ocurrió en el Ahora. Nunca ocurrirá nada en el futuro; ocurrirá en el Ahora. Lo que  consideramos el pasado es una huella de la memoria almacenada en la mente de un PRESENTE anterior. Cuando recordamos el pasado, reactivamos una huella de la memoria, y lo hacemos ahora. El futuro es un Ahora imaginado, una proyección de la mente. Cuando llega el futuro, llega como el Ahora. Cuando usted piensa en el futuro, lo hace ahora.

El PRESENTE es fundamental en la enseñanza del sufismo, la rama mística del Islam. Los sufís tienen un dicho: "El sufí es el hijo del tiempo presente". Y Rumí, el gran poeta y maestro del sufismo, declara: "El pasado y el futuro ocultan a Dios de nuestra mirada; quémalos con fuego".

Toda la esencia del Zen consiste en caminar por el filo de la navaja del Ahora, en estar tan absolutamente, tan completamente presente, que ningún problema, ningún sufrimiento, nada que no sea quiénes somos en nuestra esencia, pueda sobrevivir en nosotros.

Finalmente dejo la siguiente reflexión que un gran maestro y amigo quien dejo a modo de comentario en un artículo de este querido Blog -(Vivir desde el Corazón, eterno presente - de Julio 2.010),  dice asi: “El presente-presente es lo único que existe y podemos morar allí. Si salimos a 'pasear' al presente pasado o al presente futuro, corremos peligro, Si hay que hacerlo conviene 'atarnos', simbólicamente, una cuerda, que nos devuelva la gracia presente, inmediatamente haya cumplido su misión el viaje por esos lugares menos luminosos”. Un abrazo y recuerda vivir en el Ahora, en el eterno presente.
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