QUE NADA TURBE NUESTRA PAZ INTERIOR

Esta semana reflexionaba sobre la importancia de equilibrar nuestro cuerpo material, mental, emocional  y espiritual. Equilibro que concluía se puede perder por nuestros pensamientos; esos pensamientos que hacen que podamos perder nuestra paz interior, y que son todos aquellos que son capaces de quedarse obsesivamente en nuestra mente, recordándonos hechos del pasado y haciendo conjeturas de los que pueda suceder con esos hechos en el  futuro.

Es importante tener en cuenta que nuestra  mente ejerce una mayor influencia entre nosotros; si logramos serenar nuestra mente podremos alcanzar nuestra paz interior. El progreso material es muy importante pero aún más alcanzar nuestra paz interior ya que nos permite ser capaces de enfrentar las situaciones dificiles  con calma y madurez.

Déjame que te invite a que recuerdes una situación desagradable,  lo más seguro es que te has preguntado por qué te sucedió a ti,  ¿por qué debiste pasar por esa situación? Esas situaciones difíciles que todos pasamos es una gran oportunidad que la vida nos regala par que aprendamos a mantener activa nuestra atención consciente y así sobrepasar esa determinada situación, aprendiendo la enseñanza que el “Amor” nos quería dar.

Si por el contrario transitamos por la vida sin aprender el significado de cualquier hecho que se nos presente, en el  futuro volverán a nosotros hechos similares desagradables de una forma diferente para que aprendamos la enseñanza que tenemos pendiente. La mente ejerce mayor influencia entre nosotros, por eso vale la pena tratar de alcanzar la paz mental y la salud global (cuerpo- mente – espíritu- emoción).

Tengamos muy presente, que  nuestra responsabilidad es tal, que no la podemos pasar a ningún otro, no la podemos arrojar sobre ningún otro. Nuestra responsabilidad es absolutamente nuestra. Cada uno de nosotros en forma individual tendremos que pensar, sentir, meditar, tendremos que corregir nuestras equivocaciones. Asumir la responsabilidad sobre nuestro ser, nos permite trabajar por él, por nuestra paz interior, paz que nos permite alcanzar la "totalidad".

La “totalidad” la quiero enlazar con el principio general del “holismo” que fue resumido concisamente por Aristóteles en su metafísica. El todo es mayor que la suma de sus partes. El holismo enfatiza la importancia del todo, que es más grande que la suma de las partes, y da importancia a la interdependencia de éstas. El holismo es más que una teoría filosófica. Es una realidad práctica, como lo ha demostrado la física moderna, y su concepto básico es que ninguna cosas puede verse como separada del todo al que pertenece.

La visión holística nos dice que los síntomas que una persona padece son sólo eso: signos, que llaman la atención acerca de un problema más profundo que afecta la  persona en su totalidad. La idea de atacar los síntomas es lo contrario de la holística. De nada sirve tomar una droga para el dolor de cabeza si no se ataca la causa que lo produjo.

La otra gran diferencia con la concepción tradicional es que las causas no están exclusivamente en el ámbito orgánico. Lo psicológico, lo afectivo y lo ambiental son los aspectos que realmente influyen sobre nuestro cuerpo e impulsan los desequilibrios en nuestra salud.

Desde la holística, la salud no es algo mecánico, la mera "ausencia de enfermedad". Estar sano es tener el apropiado equilibrio entre nuestro cuerpo físico, nuestra mente y nuestro  espíritu. Si alguno de estos puntos falla, no puede hablarse de salud, por más que no sintamos ningún dolor físico.

Las armoniosas funciones de cuerpo, mente y espíritu que definimos como salud, son un estado de libertad. Desde esta visión, sólo un cuerpo sano es libre. Es decir, puede realizar las actividades que desea en lo cotidiano, trabajar, jugar, hacer ejercicio, etc.

Sólo desde la salud somos libres, porque la enfermedad, antes que nada, coarta nuestra posibilidad de hacer. Las emociones perturbadoras son las que más afectan nuestra paz interior, todos esos pensamientos, emociones y sucesos mentales que reflejan un estado mental negativo o poco comprensivo inevitablemente socavan nuestra experiencia de la paz interior. Las emociones perturban nuestra paz interior y produce efectos agotadores en nuestra salud física. La cualidad más maravillosa de la mente es que puede transformarse, y así se transforma la mente, superar sus emociones perturbadoras y alcanzar la paz interior.

Todas las disciplinas como la homeopatía, Reiki, Flores, acupuntura, Pilates, de la meditación a la psicología transpersonal ven al ser humano como un todo: mente-cuerpo, espíritu-materia en relación con su entorno.

Más allá de atender a un síntoma determinado, la filosofía que comparten la mayoría de las disciplinas alternativas se engloban bajo el término de la prevención, lo cual no significa otra cosas que vivir una vida equilibrada y armónica en la cual la enfermedad sea una circunstancia excepcional y el estado natural sea la salud.

Hoy en día, gracias a la tecnología como el internet podemos informarnos con gran facilidad; busquemos información que nos den opciones que nos permitan aprender a alimentarnos correctamente, con alimentos saludables. Hacer ejercicios de forma regular y permanente, para mejorar la condición física. Toda persona tiene un nivel de actividad aeróbica que debe realizar sin pausa a lo largo de su vida entera. Hoy tenemos cerca a nuestros hogares excelentes gimnasios con profesionales que nos pueden asesorar acerca de prácticas fundamentales para nuestra salud orgánica y mental, como ejemplo la técnica Pilates.

Recordemos practicar diariamente técnicas de meditación y relajación. Es imprescindible el contacto cotidiano, habitual, íntimo, con el yo interior, con muestra esencia. Esta es una tarea regocijante que va mucho más allá del simple ejercicio de relajar la mente y el cuerpo.

Tratar de encontrar la posibilidad de realización personal a través del trabajo que realizamos. Procurar que nuestras relaciones personales sean lo más saludables, afectuosas y abiertas. Los afectos, los sentimientos y el pensamiento tienen vínculos de acción directa sobre, por ejemplo, el sistema inmunológico.

Estar bien, ser sano, sentirse pleno: todas estas no son gracias que la fortuna otorga, es el regalo que “Dios” tiene reservado para cada unos de nosotros, entonces  sólo hay que poner manos y espíritu a la obra. Mi deseo que cada uno de nosotros encuentre la paz interior. Finalmente termino este articulo con un saludo muy especial que quiero darte y es “Namaste”, que significa que el espíritu que está en mi, honra al espíritu que está en ti.


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