NUESTRA SOMBRA INTERIOR


“Solo cuando tengamos el valor de enfrentar las cosas tal y como son sin ningún auto engaño y desilusión, surgirá una serie de acontecimientos con la que reconoceremos el camino al éxito”. I CHING.

Basta con que cada uno leamos unos de los diarios de nuestra ciudad y veamos algún canal de noticias  para enterarnos en pocos minutos la cantidad de hechos que aterrorizan, países en guerra, políticos y empresarios corruptos, robos, muertes violentas, drogas, discriminación, clasificación de seres humanos de segunda por las entidades religiosas y otros grupos sociales, etc.  Es muy extraño cuando vemos a alguien haciendo algo tan estúpido. Pero si miramos verdaderamente que está escondiendo la humanidad?, que estamos escondiendo cada uno de nosotros?, Enfrentaríamos la verdad, que pasará cuando lo hagamos?.

Es días pasados mientras viajaba con una compañera de trabajo en el auto, hablando de nuestro ego, y nuestra sombra, hizo esta una analogía como había transcurrido la mayor parte de su vida, expresando: “que la había caminado con el piloto automático encendido”, a la cual me uno con mi vida.

Hace ya cerca de tres años, empecé un proceso que me permitió despertar del estado de inconsciencia, de un estado de oscuridad en que vivía. Supe entonces que debía dar un cambio radical a mi vida…. Si no lo hacía, me estaba condenando a morir, sin vida, sin consciencia.  Recuerdo una noche en mi habitación, el  cual suplique a Dios para que me  ayudara, que me liberara del dolor que sentía,  que me permitiera aceptar los aspectos de mí que más rechazaba, que con esto solo me causaba un gran dolor.

Fue entonces, cuando el amor permitió que llegaran a mí hechos, personas y conocimientos, como el proceso de individuación de la psicología de Carl Gustav Jung; proceso que permite que quien lo interiorice se  tienda hacia el centro superior de la psique, es decir, al Sí-Mismo, y para ello el Yo, nuestra conciencia o consciencia, va ampliando su autoconocimiento e integrando los diversos arquetipos que configurarán su personalidad total.

El primer arquetipo que debe ser integrado es lo que Jung denominó con el nombre de sombra. Esto supone comenzar conscientemente el proceso de individuación reconociendo y vivenciando los contenidos de nuestro inconsciente personal. Percibir la sombra es como mirarse en un espejo que nos muestra los recovecos de nuestro inconsciente personal, y, por lo tanto, aceptar la sombra es aceptar el "ser inferior" que habita en nuestro interior.

La sombra que todavía no ha sido integrada en la conciencia origina multitud de proyecciones. La sombra proyectada es la causante de la gran mayoría de los actos cotidianos en los que la intercomunicación es obstruida por "ruidos" psíquicos. Acusamos a los demás de defectos que anidan en nuestro interior y que no nos gusta reconocerlos como tales: "Cuando un individuo hace un intento para ver su sombra, se da cuenta (y a veces se avergüenza) de cualidades e impulsos que niega en sí mismo, pero que puede ver claramente en otras personas, cosas tales como egotismo, pereza mental y sensiblería; fantasías, planes e intrigas irreales; negligencia y cobardía; apetito desordenado de dinero y posesiones.

Cuando un hombre está sólo, por ejemplo, se siente relativamente bien; pero tan pronto como "los otros" hacen cosas oscuras, primitivas, comienza a temer que si no se une a ellos le considerarán tonto. Así es que deja paso a impulsos que, realmente, no le pertenecen. Es particularmente en contacto con la gente del mismo sexo cuando una persona se tambalea entre su propia sombra y la de los demás. Aunque si vemos la sombra en una persona del sexo opuesto, generalmente nos molesta mucho menos y estamos más dispuestos a perdonar".

La sombra se personifica, por tanto, en personas del mismo sexo, tanto en sueños como en los mitos y manifestaciones artísticas. Suele personificarse como una persona primitiva inferior, "como alguien que tiene cualidades desagradables o que nos molesta".

La sombra es también la causante de muchísimos conflictos políticos, sociales y religiosos; la agitación política por ejemplo, está llena de proyecciones de la sombra en el enemigo o el traidor.

La sombra personifica al inconsciente personal pero también es una componente arquetípica ya que todos los seres humanos portan consigo una sombra, un "aspecto sombrío" que actúa mediante la proyección de contenidos del inconsciente personal. Estas proyecciones conforman un comportamiento arquetípico que configura a la sombra como un fenómeno colectivo. Además la sombra, como arquetipo, se encuentra vinculada al mal; por ello, el aspecto colectivo de la sombra ha sido personificado en las figuras de los demonios, brujas y brujos, Satán, Mefistófeles, cábiros, faunos, etc.

Pero la sombra es algo consustancial al individuo, ya que la propia naturaleza del mundo implica que exista luz y exista oscuridad. La fuerza de la sombra no sólo actúa negativamente sino también positivamente: "La sombra no sólo consiste en tendencias moralmente desechable sino que muestra también una serie de cualidades buenas, a saber: instintos normales, reacciones adecuadas, percepciones fieles a la realidad, impulsos creadores, etc.".

"Que la sombra se convierta en nuestro amigo o en nuestro enemigo depende en gran parte de nosotros mismos... La sombra no es siempre, y necesariamente, un contrincante. De hecho es exactamente igual a cualquier ser humano con el cual tenemos que entendernos, a veces cediendo, a veces resistiendo, a veces mostrando amor, según lo requiera la situación. La sombra se hace hostil sólo cuando es desdeñada o mal comprendida".

“La sombra es secreta, es oscura, puede ser peligrosa” La sombra es todo lo que no queremos, o queremos que los otros vean de nosotros. Las cosas que escondemos, en las que mentimos, no solo a los demás, sino a nosotros mismos. Son esos monstruos que salen a la mitad de la noche, el lado oscuro, intrínseco de cada unos de nosotros que tratamos de esconder. Es el otro lado del alma, el lado de la oscuridad, recordemos que esta experimenta el mundo de la dualidad “El bien y el mal”. No podemos decir que nos tenemos sombra, pues lo hacemos cuando vivimos en la oscuridad.

La sombra se muestra de muchas formas, cuando no honramos una deuda, bebemos demasiado, abusamos de las drogas, mentimos, comemos en exceso después de un esfuerzo de una dieta,  engañamos en una declaración de renta, cuando gritamos a nuestros hijos, cuando juzgamos sin el derecho, cuando navegamos por internet visitando paginas porno, robamos ideas de nuestros compañeros y decimos que son nuestras, etc.

La sombra está hecha de pensamientos, emociones e impulsos demasiados dolorosos, que en lugar de ocuparnos de ellos los reprimimos. De hecho ahora hay millones de personas que están negando su sombra, la negación colectiva de la misma, lo cual no está afectando, más de los que nos podemos imaginar.

Nosotros podemos abrazar a nuestra sombra, podemos decirle querida sombra, venimos nuevamente a hablar contigo, sabes, que no tenemos problema contigo, que la reconocemos y la aceptamos con una parte nuestra, esto nos permite dirigir el proceso de la sombra, cerrar el círculo, sentirnos completos; es aún más fácil cuando podemos decirnos “Me perdono a mi mismo…..”, agreguemos en los puntos suspensivos todo aquello por lo que sintamos debemos perdonarnos.  ¡Me perdono a mismo por todo! Perdonemos de igual forma a los demás, el perdón no ocurre en nuestra cabeza, hasta que no ocurre en nuestro corazón… no podemos avanzar sino perdonamos, y principalmente nos tenemos que perdonar si queremos llegar a un nivel más profundo, el lugar profundo que nos bloquea. 

Finalmente tomemos la siguiente reflexión que nos invita a integrar el arquetipo del que nos hablo Jung “La sombra”, y es la siguiente “El perdón es el pasillo entre el pasado y el futuro que no  llevan al eterno presente, a la unidad”
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