ESPERANDO UNA SEÑAL


Liz Gilbert: Solo tengo dos minutos, para entrar estado de meditación….

Liz Gilbert: Solo vacía tu mente, respira como nos enseñaron, ¿Que voy hacer cuando este año termite?, ¿Dónde voy a vivir?, tal vez en Chicago; Dios mío me puedo construir un cuarto de meditación, no… no deja de pensar, recuerda estamos meditando, ¡Por es tan difícil! Maldita Carola, como lo hace también, se  parece la Madre Teresa de Calcuta, solo cierra los ojos y entra en forma inmediata en estado de meditación… Dios mío ya pasó el tiempo (los dos minutos), mátame.

David: ¿Ya avanzaste en el proceso de meditación?

Liz Gilbert: No me molestes

David: Parece que te enfrentaste con dos enormes cocodrilos, ¿Quieres hablar a cerca de…?

Liz Gilbert: No, no contigo... Espera, solo puedo pensar en cómo decorare mi cuarto de meditación cuando quiero meditar.

David: Debes aprender a seleccionar tus pensamientos en tu mente, como seleccionas afuera lo que quieres hacer, es un poder que puedes cultivar… quieres venir aquí y esforzarte por  cultivar tu vida, trabaja tu mente, es lo único que deberías tratar de controlar, si no puedes controlar tus pensamientos siempre tendrás problemas.

Liz Gilbert: ¡Eso intento!

David: Ese es el maldito problema, deja de internarlo, ¡RINDETE!, VE AL JARDIR, SIENTATE ALLI, LIMPIA TU MENTE, mira lo que pasa, ¿Por qué no lo dejas fluir? …

Al día siguiente:

David: ¡Parece que tuviste una buena meditación!

Liz Gilbert: Mírame parece que tuviera malaria

David: Los piquetes se van,  con todo en el tiempo se ira. ¿Acaso  has estado pidiendo una señal?

Liz Gilbert: Me suena particularmente familiar, he rezado a Dios, mis oraciones siempre han sido más o menos las mismas, por favor Señor, por favor abre mi corazón envíame una señal, porque ambos sabemos que no soy el cuchillo más afilado de la cocina. 

David: Pues ten cuidado con lo que deseas, tal vez lo tengas

Un rato después...

David: Mírate, nunca te había visto tan concentrada, sé que te sientes mal, pero tu vida está cambiando, no es malo

Liz Gilbert: Sabes, pensé que lo había superado, lo amo, lo echo de menos

David: ¿Y qué? Échalo de menos, envíale luz y amor cada vez que pienses en él, luego olvídalo. Sabes si pudieras limpiar todo el espacio en tu mente que estas usando para obsesionarte con ese sujeto o con cualquier otro que aparece en tu vida, tendrías un vacío enorme, una puerta, ¡sabes lo que el universo podría hacer con él! ¡Sabes!, DIOS entraría ahí, Dios estaría ahí y te llenaría de más amor, como el que jamás haz soñado tener. ¡Creo que tienes la capacidad para que algún día puedas amar a toda la humanidad!

La anterior es la adaptación de una conversación de la película Comer, Rezar y Amar protagonizada por Julia Roberts y que presento como reflexión para los que iniciamos un camino hacia lo espiritual y que a veces nos parece tan difícil, pero que si hacemos un balance en alguno momento no sabemos qué responder cuando  nos preguntamos si estamos avanzando.

En algunos apartes en este blog, me he referido al tema de meditación, ejercicio que practico y aun me cuesta poder encontrar en el silencio con mi yo interior; vienen a mí hoy el recuerdo de las palabras que un lector (Guzmán, solo tengo su apellido)    del blog dejo como comentario, con una  cita de Jiddu Krishnamurti, siendo esta:

"La meditación es una de las artes más grandes en la vida, quizá la más grande y no podemos aprenderla de nadie. Esa es su belleza. No tiene técnica y, por ende, no tiene autoridad. Cuando uno aprende acerca de sí mismo, cuando se observa cómo camina, cómo come, qué dice, la charlatanería, el odio, los celos; si está atento a todo eso en sí mismo, sin preferencia alguna, ello forma parte de la meditación. Por lo tanto, la meditación puede tener lugar cuando estamos sentados en un autobús o paseamos por los bosques llenos de luces y sombras, o cuando escuchamos el canto de los pájaros o contemplamos el rostro de nuestra mujer o nuestro hijo", Y recientemente ha escrito: "Todo esfuerzo que se hace para meditar, niega la meditación"

Sí que nos cuesta a veces poder meditar, poder vaciar nuestra mente de esos pensamientos que han sido instalados por nosotros mismos, como los creadores de un particular software y al cual no le hemos dado el debido mantenimiento (Limpieza de virus)  y las oportunas actualizaciones. A veces tenemos el deseo de volver a resetearlo  e instalar una nueva aplicación… pero que podríamos  diseñar allí… nuestros deseos que nos impiden rendirnos al verdadero amor, a Dios.

El único deseo que he incluido en este gran  software es imaginar que he encontrado un gran amor, un amor  con otro ser. Este deseo es el que ha llenado mi mente hasta obsesionarme en algunos momentos; ahora se entiende porque la conversación de la película a la que me refiero inicialmente es tan importante, y más aún la parte final; hoy retomo estas palabras  ya que hace un par de meses venia reflexionando en este sentido: "¡Es que, lo echo de menos!, pensé que lo había superado, lo amo, Te envío luz y amor donde quieras que estés, hoy pienso menos en ti, y te olvido… " más y más te olvido, me perdono por echarte al olvido. Debo rendirme al AMOR  para limpiar este gran  espacio, para que pueda aparecer en mi vida esta gran puerta.

Puerta que me permita rendirme al amor, para que Dios pueda estar allí, y que Él llene este espacio con más AMOR, el amor que se escribe con mayúscula y que ha cambiado mi vida.

La rendición, permite que el amor  fluya en nuestros corazones. Todos imploramos enfáticamente por la sensación de liberación y confianza que es inherente a rendirse, soltarse. Pero a menudo, no sabemos cómo integrar esta energía en el día a día de nuestras vidas. Lo que no nos permite rendirnos al amor, es querer tener el control de nuestra vida.

¿Pero cuál es el origen del control en la vida? Por control debemos entender cuando queremos  ejercer poder sobre la vida, forzarla a fluir de acuerdo a nuestros deseos, los cuales percibimos como correctos y justos. ¿Por qué intentamos ejercer control sobre nuestras vidas, y vivir continuamente con tensión y ansiedad debido a esto? El origen del control es el miedo. El miedo está profundamente engranado en la estructura de nuestras vidas: en nuestra crianza, en  la educación y nuestra sociedad.

La mayoría de las personas asocian rendirse con darse por vencido, con no saber qué hacer, con ser abrumado por la agitación o la crisis emocional. Esto, sin embargo, es una concepción muy limitada de rendición. Es una concepción nacida del temor, de la conciencia basada en el ego. Hay nociones mucho más positivas de rendición, una que apunta a un estilo de vida, una forma de ser, en la cual vivimos confiados, sin la necesidad de controlarla, forzarla o manipularla.

En la película Comer, Rezar y Amar la protagonista encuentra el equilibrio en su vida, después de reconocer que la oportunidad para este encuentro fue propiciado por la crisis, en momentos de verdaderas crisis en nuestras vida, es cuando somos  invitados a mirar el tesoro oculto dentro de nosotros. Siempre hay un elemento positivo escondido dentro de la crisis, el cual nos hace señas para que lleguemos más cerca de nuestro propio corazón. De ese modo, la vida siempre nos está moviendo más cerca de nosotros mismos, de nuestro conocimiento y de nuestra sabiduría interior.

Todos conocemos estos momentos de rendición después de una crisis, preciosos momentos de claridad y conciencia, en los cuales nos damos cuenta de que somos conducidos por el flujo de un invisible hálito divino. Comprendemos  que este flujo divino de vida quiere lo mejor para cada uno de nosotros, y que podemos confiar en Él incluso si no nos trae necesariamente lo que esperábamos.

Confiemos que el universo nos ofrecerá precisamente lo que necesitamos. Confíenos en que todas nuestras necesidades son tenidas en cuenta y serán satisfechas. Aceptemos que la gran puerta se abra  en nuestra  vida ahora mismo y estemos presentes en eso. Es un deseo espiritual que viene de nuestra alma, el flujo divino dentro de cada uno de nosotros que quiere morar allí.
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