EL MUNDO, UNA IMAGEN DE DIOS



Si hago una revisión de cado uno de los escritos publicados en este querido Blog encontraría en ellos maestros, personas, hechos y pensamientos de grandes seres humanos que han llegado a mí vida en los últimos tres años. El modo en que se han presentado entiendo se ha dado en un  orden lógico, para nada al azar.

Atribuyo lo anterior  a la única fuente que lo pudo permitir “EL AMOR”, y fue a partir del momento en que compre mi primera Biblia (Hace casi cuatro años) y donde el AMOR me llevo directo al Libro de la Sabiduría, y la oración que incluye en su capítulo IX. “Oración humilde de Salomón pidiendo a Dios la sabiduría como único don”. En la oración en su versículo dieciséis (16) encontramos esta bella verdad “Difícilmente llegamos a formar concepto de las cosas de la tierra; y a duras penas entendemos las que tenemos delante de los ojos. ¡Quién podrá, pues investigar aquellas que están en los cielos?

Pues por fortuna existe la teología, la filosofía, las ciencias, la psicología, etc.  y con ellos los pensamientos de grandes hombres; dentro de estos traigo hoy a Nicolas de Cusa quien nos presenta su explicación sobre Dios y que es el tema central de este artículo.   

Veamos entonces quien fue Nicolás de Cusa (1401 - 1464) y partes de su pensamiento.  Su nombre era Nicolaus Krebs, pero fue conocido por Nicolás de Cusa por la ciudad en que nació, Teólogo y filósofo, es considerado el padre de la filosofía alemana y, como personaje clave en la transición del pensamiento medieval al del Renacimiento, uno de los primeros filósofos de la modernidad.

Estudió los idiomas griego y hebreo, además de Filosofía, Teología, Matemáticas, Astronomía y muchas otras disciplinas. A los 22 años de edad obtuvo el doctorado en Derecho Canónico, y los 47 años fue nombrado cardenal.  En 1425 se matricula en Teología en Colonia, allí recibe las doctrinas de San Alberto Magno, del platonismo y de Beato Ramón Llull. A partir de 1426 el legado papal (Orsini) le pide que sea su secretario, esto le permite acceder al mundo de los Humanistas.

Nicolas de Cusa nos dice que todo conocimiento va desde lo conocido a lo desconocido mediante el establecimiento de proporcionalidades.

No existe proporción perfecta entre la cosa conocida y nuestro conocimiento de ella ni, en general, entre lo medido y la medida. La ciencia humana es, por ello, conjetural.

Dios es ratio essendi (Libertad) y ratio cognoscendi (La moralidad) de toda la realidad; de modo que en cualquier investigación filosófica tiene por horizonte a Dios. No hay pregunta ni ente que no suponga necesariamente a Dios como su principio.

Nicolás de Cusa parte de una idea por la que entiende que todo lo creado, incluido el hombre, son imagen de Dios. Todo es manifestación de un único modelo, pero no es una copia, sino un signo de ese Ser Supremo. A través de las cosas materiales nos podemos acercar al Ser Supremo, pero el Ser Supremo es inalcanzable, porque como la imagen no es perfecta el Ser Supremo es inalcanzable.

“La verdad de la imagen no puede ser vista tal como es en sí a través de la imagen porque la imagen nunca llega a ser el modelo” toda perfección viene del ejemplar que es razón de las cosas. Este es el modo como Dios reluce en las cosas. Como consecuencia el Absoluto es incomprensible, puesto que lo invisible no puede reducirse a lo visible, lo infinito no se encuentra en lo finito. Como dirá: “Porque en Dios se produce una contradicción” es debido a que Dios en lo Absoluto y a la vez es lo uno y múltiple.

Nosotros conocemos por comparación, por diferenciación, al separar una cosa de otra se sabe que es cada cosa. Así por comparación se adquiere el conocimiento. Hay que acercarse a lo absoluto desde lo concreto que es visible, de este modo lo invisible se hace visible, por lo menos a través de sus señales.

Dios es la síntesis de contrarios, de la unidad y de la multiplicidad a la vez. Por eso Dios no es captado en ningún objeto porque ningún objeto se limita, por eso Dios es lo no otro, lo cual expresa un doble significado:

1. Que Dios no se ha separado del mundo, sino que es aquello que constituye su propio ser.

2. Al anunciar el no otro, está anunciando: Que la unidad no se encuentra determinada en nada concreto.

“Dios es todo en el todo y no es sin embargo nada en el todo”

El anterior pensamiento filosófico de Nicolas de Cusa lo quiero enlazar con unas palabras  muy interesantes sobre la oración de Azriel (Rabino el siglo XIII). A la interpretación de Azriel la oración, que él no ve como una petición más o menos interesada o como una alabanza meramente sentimental, sino como un ejercicio de liberación de todo lo que nos perturba, necesidades e inquietudes, y un afán de reconducir el mundo a su origen y fundirse con Dios en la raíz de su creación, donde dice bellamente “Donde ya no haya nada que pedir ni que decir, porque todo sea plenitud”.

Volvamos a Nicolas de Cusa quien nos plantea una imagen del mundo que es imagen de Dios. Si Dios es lo unitario y lo infinito a la vez, el mundo también es infinito. Este es el paso radical a la física moderna: si el Universo es infinito, no tiene fin, se extrae pues que no existe centro del Universo, por lo que la Tierra no es el centro del Universo, por lo que tampoco existe un punto de referencia, todo es relativo y no hay un lugar de privilegio en el Universo. Tampoco hay quietud, sino que todo está en movimiento, incluido el Sol. Que no nos percatemos del movimiento no significa que no exista.

Ahora quiero unir dos de las reflexiones expuestas anteriormente que dejaría así: No existe un punto de privilegio en el universo “Como es arriba es abajo” todo está en continuo movimiento, todo es relativo, solo cuando nos rendimos a Dios para ser nuevamente uno Él, podremos ya no sentir, no tendremos que pedir, ni que decir, pues habremos alcanzado la eternidad “la Plenitud”.

Finamente dejo la explicación de Dios  que nos da e Tao Te King en el siguiente verso:

“El Tao que puede conocerse no es el Tao. La sustancia del Mundo es solo un nombre para el Tao.

Tao es todo lo que existe y puede existir; el Mundo es solo un mapa de lo que existe y puede existir.

Las experiencias externas sirven para sentir el Mundo, Y las experiencias internas, para comprenderlo. Los dos tipos de experiencia son lo mismo dentro del Tao; Son diferentes solo entre los hombres.

Ninguna experiencia puede contener al Tao El cual es infinitamente más grande y más sútil que el Mundo”.
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