ESTO TAMBIEN PASARA




(Mateo 17: 1 - 3 y 9 - 13) Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto.  Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante  como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. 

Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos." Sus discípulos le preguntaron: "¿Por qué, pues, dicen los escribas que Elías debe venir primero?" Respondió él: "Ciertamente, Elías ha de venir a RESTAURARLO (No olvidemos esta palabra, restaurar, reconstruir a la cual me referiré más adelante) todo. Os digo, sin embargo: Elías vino ya, pero no le reconocieron sino que hicieron con él cuanto quisieron. Así también el Hijo del hombre tendrá que padecer de parte de ellos." Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

Los artículos de los capítulos anteriores de Mateo son la introducción que esta semana presento en este querido blog y para  lo cual hago referencia a la vida de Elías; un hombre judío que vivió en el año  850 a.c. El propósito de Elías como profeta consistió en  recordar a su pueblo que sólo hay un Dios. Ese fue pues el oficio de Elías: tratar de convencer a los israelitas de que sólo hay un Dios y que ese Dios es Yahvé, el Creador de cielos y tierra.

En días pasados leí el libro “La Quinta Montaña” de Paulo Coelho” quien recrea la historia de Elías que se encuentra en el antiguo testamento (Libro Primero de los Reyes capítulos 17 al 21, y en el segundo Libro de los Reyes, capítulos 1 y 2) en una forma amena y rica en detalles. Historia que se convierte en una valiosa lección de esperanza para el hombre contemporáneo, ya que nos plantea hasta que punto podemos determinar nuestro destino.

Precisamente es el destino el tema central de la historia de Elías;  se  nos plantea como el hombre nació para traicionar su destino, “Dios coloca en los corazones tareas imposibles”. Tareas que nos llevan muchas veces a destruir; destrucción que es la materia prima para aprender a construir. Si llegamos al final de nuestra historia veremos como muchas veces el Bien está disfrazado de Mal, pero continúa siendo el Bien, y forma parte del plan que Dios creó para la humanidad.

Un personaje  que aparece en el libro de Coelho es un pastor,  quien ayuda a Elías y al niño que lo acompaña después de ser destruida la ciudad de Akbar. Este pastor en conversación con Elías nos ayuda a entender cuando el bien puede estar disfrazado de mal, pero siempre con el propósito de ayudar, es así cuando expresa que la naturaleza le ha enseñado algo que no olvidara nunca, y es que el hombre depende del tiempo y de las estaciones, solo así el pastor logra sobrevivir a las cosas inevitables. Él cuida de su rebaño, trata a cada animal como si fuese el único, procura ayudar a las madres con las crías y nunca se aleja demasiado del lugar donde pueden beber los animales.  No obstante, de vez en cuando una de sus ovejas a las que dedico tanto tiempo termina muriendo accidentalmente. Puede ser una serpiente, un animal salvaje, una caída por un precipicio, pero lo inevitable sucede.

A esta enseñanza Elías pudo recordar sobre una conversación sobre la destrucción de la ciudad Akbar que sostuvo con un ángel (Mensajero de Dios) donde este le recordaba que lo inevitable siempre sucede. Es importante tener disciplina y paciencia para superar lo inevitable.

No podemos gastar nuestras energías luchando contra lo imposible; no se trata de tener esperanza en el futuro, se trata de recrear el pasado para entender que debemos aprender de la experiencia vivida.

Pero de que se trata recrear el propio pasado, el pastor de la historia de Coelho nos sigue ilustrando cuando nos dice: Que el siempre se encontraba en las tierras donde pastoreaba con gente que venía de Akbar (Ciudad comercial que fue destruida), algunas se quejaban de no haber conseguido nada e iban en busca de un nuevo destino. Estas personas lo único que llevaban era su equipaje y su historia, junto con el peso de un fracaso anterior.

Alguna que otra persona que pasaba, contaba que había conseguido algún empleo, que le permitió educar mejor a sus hijos, pero nada más, porque el pasado de Akbar les había dejado temerosas y sin ánimo de arriesgar mucho. Pero de igual forma pasaron personas que contaron al pastor llenas de entusiasmo, que habían aprovechado cada minuto en Akbar y obtenido, con mucho esfuerzo el dinero necesario que requerían para continuar con su viaje. Para estas últimas personas la vida era una constante victoria y continuara siéndolo. “Estas personas retornaban, pero con historias maravillosas. Habían conquistado todo lo que deseaban, porque no estaban limitadas por las frustraciones del pasado”

No es difícil RECONSTRUIR nuestra vida, así como es posible levantar de las ruinas una ciudad destruida (En este caso Akbar). Basta tener consciencia de que continuamos con la misma energía que teníamos antes y usar esto a nuestro favor.

Recordemos si tenemos un pasado que no nos deja satisfecho, olvidémoslo ahora. Imaginemos una historia para nuestra vida, y creamos en ella. Concentrémonos solo en los momentos en que hemos conseguido lo que deseábamos y esta fuerza nos ayudara ahora, en el presente en lo único que verdaderamente tenemos.

Muchas veces, como es mi caso por esta fecha, tenemos personas muy cercanas y muy queridas que nos recuerdan con hechos que les suceden, (como  enfermedades graves) el resultado de quedarse en el pasado; pasado que los atrapa en hechos de dolor y miedo. Pero es este vivir en el miedo, donde podemos encontrar el bien disfrazado de mal. Es de este presente a veces disfrazado de dolor donde podemos encontrar las fuerzas para integrar y reconstruir, para de una vez por todas entender que lo hecho, hecho esta, que no vale la pena luchar contra lo imposible, que lo inevitable siempre sucederá. Es recordar que solo en cada uno de nosotros esta  la fuerza que podemos usar en nuestro favor, ya que esto: una enfermedad, una muerte, una quiebra, una recuperación, un nacimiento,  una gran bonanza… etc. También pasaran.

Finalmente dejos a todos los que los que visitan este querido Blog "Volviendo al Corazón" mis mas sinceros deseos que tengan en esta navidad unas felices fiestas y un prospero año 2.012. Hasta el proximo año.
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