TODO TIENE SU MOMENTO




“Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: Su tiempo de nacer, y su tiempo de morir; su tiempo de plantar, y su tiempo de arrancar lo plantado. Su tiempo de enfermar, y su tiempo de sanar; su tiempo de destruir, y su tiempo de edificar. Su tiempo de llorar, y su tiempo de reír; su tiempo de lamentarse, y su tiempo de danzar. Su tiempo de lanzar piedras, y su tiempo de recogerlas; su tiempo de abrazarse, y su tiempo de separarse. Su tiempo de ganar, y su tiempo de perder; su tiempo de guardar, y su tiempo de gastar. Su tiempo de rasgar, y su tiempo de coser; su tiempo de callar, y su tiempo de hablar. Su tiempo de amar, y su tiempo de odiar; su tiempo para la guerra, y su tiempo para la paz.

¿Qué gana el que trabaja con fatiga? He considerado la tarea que Dios ha puesto a los humanos para que en ella se ocupen. Él ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; también ha puesto el mundo en sus corazones, sin que el hombre llegue a descubrir la obra que Dios ha hecho de principio a fin”, Eclesiastés  3, 1 – 11.

Del escrito  anterior, quiero resaltar  dos puntos importantes, siendo estos “La obra de Dios que ha hecho de “Principio a Fin”, que  incluye para el ser humano que todo momento tiene su afán. Para el hombre de todos los tiempos ha sido gran intereses buscar su origen, sus raíces, volver al “Principio”; este  a sido representado por parte la humanidad con la letra Alef o Aleph. Siendo esta la primera letra del alefato hebreo, así como la casi todos los alfabetos del mundo, a excepción de unos pocos, tales como el mogol, el japonés, el tibetano, el etíope y algún otro. 

El Aleph es una letra que tiene gran poder místico y "virtud mágica" entre quienes la han adoptado, y para los cuales su poder numérico es uno.  Es el Aleph de los hebreos, simbolizado por el Buey o Toro; el Alpha de los griegos, el uno y el primero; el Az de los eslavos, que significa el pronombre "yo" (refiriéndose a "Yo soy el que soy").  En el Tarot esta representado por el mago; el sagrado Aleph, adquiere carácter aun más señalado de santidad entre los cabalistas cristianos, pues saben que esta letra representa la Trinidad en la Unidad, por estar compuesta de dos Yods, uno hacia arriba y otro invertido, con una raya o nexo oblicuo en esta forma Ν.  

En días pasados leí el libro “El Aleph” de paulo Coelho fuente de inspiración para el blogpost de esta semana; por lo que tomo la definición que Coelho define en su libro sobre el Aleph, siendo esta: Es  el punto en el que todo está en el mismo lugar al mismo tiempo, y continua diciéndonos: “Miro hacia la luz, hacia un lugar sagrado, y una ola se acerca hacia mí, llenándome de paz y amor, aunque ambas cosas casi nunca van juntas. Me veo a mí mismo, pero también están allí los elefantes con trompas erguidas en África, los camellos en el desierto, la gente hablando en un bar de Buenos Aires, un perro que cruza la carretera, el pincel que se mueve en las manos de una mujer que está a punto de terminar un cuadro con una rosa, nieve derritiéndose en una montaña en Suiza, monjes entonando cantos exóticos, un peregrino llegando a la iglesia de Santiago, un pastor con sus ovejas, soldados que acaban de despertar y se preparan para la guerra, los peces en el océano, las ciudades y los bosques del mundo, todo tan claro y tan gigantesco, tan pequeño y tan suave”

Tan pequeño, y suave que muestra como todo sucede en un momento, en el instante que corresponde, que todo se repite, que nos corresponde vivir la experiencia para integrar, para ser uno con la unidad, pues como dice el Eclesiastés todo tiene su momento y su tiempo bajo el cielo, un tiempo para nacer y un tiempo para morir. Vivir es entrenar, cuando entrenamos nos preparamos para lo que ha de venir. La vida y la muerte pierden así su significado, soló están los desafíos que debemos recibir con alegría y superarlo con tranquilidad.

Finalmente dejo el siguiente poema Rumí,  que nos confirma aún más que vivir es entrenar, siendo este: “Esto de ser un ser humano es como administrar una casa de huéspedes. Cada día una nueva visita, una alegría, una tristeza, una decepción, una maldad, alguna felicidad momentánea que llega como un visitante inesperado.

Dales la bienvenida y acógelos a todos ellos, incluso si son un grupo penoso que desvalija completamente tu casa. Trata a cada huésped honorablemente pues podría estar haciendo espacio para una nueva delicia. El pensamiento oscuro, lo vergonzante, lo malvado, recíbelos en tu puerta sonriendo e invítalos a entrar. Agradece a todos los que vengan pues se puede decir de ellos que han sido enviados como guías del más allá”.




4 comentarios

Entradas populares de este blog

EL AVE FÉNIX, EL RENACER ESPIRITUAL

¿QUIÉN ES EL HOMBRE PARA DIOS?

SOMOS SERES DE PURA ENERGIA

LA ENERGIA MASCULINA Y FEMENINA

¿COMO CONOCER MÍ SER INTERIOR?

HACIENDOME CARGO DE MI MISMO

VIVIR DESDE EL CORAZON "ETERNO PRESENTE"

EL MUNDO, UNA IMAGEN DE DIOS