YO TE AMO



La semana pasada resaltaba en este querido Blog como todo en la vida  tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: es así como decía que tenemos “un  tiempo para abrazarnos, y su tiempo para separarnos”. En esos momentos de separación  siempre surgen sentimientos de tristeza así estemos convencidos que es lo mejor y que hemos integrado con lo que nuestra pareja  ha venido a enseñarnos. Reflexionaba sobre las palabras que se dicen en esos momentos de la separación, y estoy convencido  que siempre se deja un mensaje incompleto; mensaje que no transmite lo que verdaderamente sentimos. 

Por lo anterior, en este articulo  tomo parte de un mensaje que una vez recibí en un e-mail, y que explica mejor lo que bien quería transmitir a un ser muy especial, este el siguiente:
Las  personas llegan a nuestras vidas por una razón, por una estación o para toda la vida. Cuando te des cuenta de cuál es, vas a saber qué hacer con cada persona.

Por una RAZÓN: Cuando una persona llega a nuestra vida por una RAZÓN, es para cumplir con algún deseo o necesidad que tengamos o hayamos expresado. Llega para ayudarnos a atravesar una dificultad, para hacer de guía y soporte, ya sea tanto físico, mental o espiritual. Pareciera ser alguien que envió Dios… ¡y lo es! Es por esa razón que lo  necesitamos y  así ellos llegan.

Después, sin que nada malo suceda o sin que ocurra ningún inconveniente específico, esta persona hace o dice algo para que la relación no continúe y se rompa. A veces se mueren. A veces se alejan. Y a veces hacen algo para que nos alejemos. Lo que debemos entender es que nuestra necesidad fue satisfecha, nuestro deseo se cumplió, su trabajo está hecho. La súplica que pediste fue escuchada y cumplida, y ahora es tiempo de seguir adelante.

Por una ESTACIÓN: Cuando una persona llega a nuestra vida por una ESTACIÓN, es para compartir, crecer y aprender. Esa persona puede traernos un período de paz, o simplemente hacernos divertir. Esas personas deben enseñarnos algo que nunca hemos aprendido ni hecho. Generalmente nos brindan un tiempo de gran diversión. ¡Créelo!, ¡es verdad! Pero solo por una Estación.

De POR VIDA… (Estas son otras personas, que no es el caso al cual quiero referirme en este artículo).

Ahora, una vez que entendemos con que propósito llega una persona a nuestra vida,  si es por una razón o por una estación; al dejarlos ir, no es que no los amemos, es que ha llegado el momento de la separación, del cual también debemos aprender, integrar y de seguir adelante. Sin embargo quiero recordarle al ser tan especial que hoy ya no está conmigo: YO TE AMO. Te amo como un rio. ¿Porque como un río?;  Porque todos los amores del mundo son como ríos diferentes que corren hacia un mismo lago, y allí se encuentran y se transforman en un amor único que se hace lluvia y bendice la tierra.

Yo te amo como un río, que crea las condiciones para que la vegetación y las flores crezcan por donde él pasa. Yo te amo como un río, que da de beber al que tiene sed y transporta a la gente hasta dónde quiere llegar.

Yo te amo como un río, que entiende que tiene que correr de manera distinta en una cascada y aprender a reposar en una depresión del terreno. Yo te amo porque todos nacemos en el mismo lugar, en la misma fuente, que sigue alimentándonos siempre con más agua. Así, cuando somos débiles todo lo que tenemos que hacer es esperar un poco. Vuelve la primavera, las nieves del invierno se derriten y vuelven a llenarnos de nueva energía.
 

Yo te amo como un río que empieza solitario y débil en una montaña, poco a poco va creciendo y uniéndose a otros ríos que se acercan hasta que, a partir de un determinado momento, puede evitar cualquier obstáculo para llegar a donde desea.
 

Entonces, yo recibo tu amor y te entrego mi amor. No el amor de un hombre por una mujer, no el amor de un padre por una hija, no el amor de Dios por sus criaturas. Sino un amor sin nombre, sin explicación, como un río que no puede explicar su curso, simplemente sigue adelante. Un amor que no pide y que no da nada a cambio, simplemente se manifiesta. Nunca voy a ser tuyo, tú nunca vas a ser mía, pero aun así puedo decir: “YO YE AMO”.
 

(Partes tomadas de internet, y del libro “El Aleph de Paulo Coelho”)
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