SOBRE LOS CAMINOS DEL AMOR


La semana pasada en el regreso de un viaje, conversaba en el avión con una compañera de trabajo sobre un aparte del libro “De Parte de la Princesa Muerta” el cual me recordo un articulo de este querido blog “Dios y la Unidad de las Religiones”; en este artículo  expresaba en su momento,  que todas las religiones buscan el mismo objetivo el cual es encontrar a Dios. Decia ademas que sólo hay un Dios único y que no vale la pena que la gente discuta o pelee por defender una religión contra otra. Hoy confirmo aún mas que la  religión de cada uno busca el AMOR universal independiente de la “religión” de tengamos cada uno de nosotros.

Una de estas religiones y de cual hago hoy  mención son los Derviches; en esta religión la manera de meditar los oradores van girando, ya que para ellos  en el universo la tierra gira, lo mismo que los planetas y todo este giro es una creación divina, dicen que es correcto imitar lo que Dios a creado.

Es un poco difícil describir el ritual, pero en "De parte de la Princesa Muerta" está muy bien contado: "De repente, el silencio se hace más denso: aparecen los derviches. Están vestidos con túnicas blancas cubiertas por capas negras y tocados con altos gorros de fieltro. [...] los derviches avanzan. Lentamente dan tres vueltas a la sala; tres vueltas que simbolizan las tres etapas que llevan a Dios: el camino de la Ciencia, el camino de la Intuición y el camino del Amor. Luego, dejando caer sus capas negras, símbolos de la tumba, aparecen luminosamente blancos. Como almas inmaculadas que son, se ponen lentamente a girar, con la mano derecha elevada hacia el cielo para recibir la gracia y la mano izquierda vuelta hacia la tierra para transmitir esa gracia al mundo. [ ] Giran cada vez más rápidamente al compás purísimo del ney, la flauta de caña que transmite, a quien sepa oírla, los misterios divinos: todo su ser está abandonado y al mismo tiempo tenso en éxtasis místico, la unión con la Realidad suprema"

De la descripción del ritual anterior quiero resaltar la siguiente parte “Tres caminos llevan a Dios, el camino de la ciencia, el camino de la intuición y el camino del amor”. Preguntémonos ahora,  que representa el símbolo del camino? El Camino es una imagen frecuentísima para expresar la relación del hombre con Dios. Se encuentra en las tradiciones orientales y en las religiones monoteístas.

Tao, el nombre para lo supremo en una de las religiones de China, significa camino. El hinduismo propone un triple camino -marga-, el de las obras, el del conocimiento y el de la devoción amorosa. El Antiguo Testamento describe los designios de Dios,  el conocimiento y la obediencia del hombre a Dios como seguir sus huellas, sus caminos o sus sendas. Para los cristianos, Jesús es el camino por excelencia al Padre, y, según el Libro de los Hechos, el cristianismo se llegó a conocer como «el camino».

No es extraño que los santos se hayan servido del símbolo del camino para designar y describir la experiencia de Dios. Vías, es decir, caminos llama santo Tomás a los cinco procedimientos con los que muestra que la afirmación de Dios es razonable. San Buenaventura (Teólogo franciscano) es el autor que con más frecuencia utiliza en sus escritos la imagen del camino para explicar la relación con Dios. Su obra más importante -que es una de las obras cumbre de la espiritualidad cristiana- lleva por título Itinerario de la mente a Dios. Pero escribió, además, un tratado titulado Sobre el triple camino y en casi todas sus obras remite a la metáfora del camino y las múltiples etapas para explicar el conocimiento humano de Dios, su punto de partida, los obstáculos que comporta, las etapas que contiene, el progreso que exige su recorrido.

Como todos los grandes símbolos, el del camino contiene un apretado haz de significados superpuestos. Significa que la relación con Dios no se consigue en un momento aislado, que requiere un proceso continuado en el que hay pasos y etapas; en el que caben progresos, estancamientos y retrocesos.

En el caso de Dios, el camino no nos conduce desde un lugar donde no esté Dios a otro en el que él more. Con Dios siempre sucede lo que constataba Jacob: «Dios está aquí y yo no lo sabía». Con las palabras de san Buenaventura: «Dios está presente al alma y por eso puede ser conocido por ella». El camino conduce, pues, desde una situación en la que el sujeto ignora la presencia de Dios a otra en la que toma conciencia de esa presencia y consiente a ella. Por último, no hay un camino, sino tantos como caminantes, al respecto no dice León Felipe (Poeta español) «Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol, y un camino virgen Dios». Buen viaje y espero que estemos todos en la ruta del AMOR, en caso contrario que retornemos rápidamente hacia allí, un abrazo y hasta la próxima semana.  
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